
Etapa de “mordeduras” en el desarrollo infantil, desde la visión de una terapeuta ocupacional.
Durante el desarrollo infantil, es muy común la llegada de la etapa en la cual nuestros niños y niñas empiezan a querer llevar todo a la boca, explorando su textura, sabor, temperatura y firmeza, siendo la etapa oral fundamental para el aprendizaje y desarrollo infantil.
Es común observar que mientras la madre amamanta a su hijo, en oportunidades los bebés muerden el pecho de ésta, o si toman leche con mamadera muerden la boquilla. Específicamente se observan este tipo de conductas cuando están saliendo los dientes de nuestro bebé, generando incomodidades en su encía y provocando una necesidad de “rascarse” por medio de la masticación o mordeduras de objetos.
A lo largo de la etapa pre escolar los niños pueden empezar a morder, bien sea a sus pares o a sus cuidadores. Son muchos los motivos que pueden ocasionar que un niño muerda, desde la manera de expresar frustración o ansiedad, hasta una búsqueda sensorial oral. Lo principal que se debe determinar es la frecuencia con la que este acto ocurre, si es un hecho aislado o si se incrementa la presencia de la conducta, posteriormente determinar qué puede estar ocasionando que el niño muerda.
Las mordidas, ¿una búsqueda sensorial?; En esta oportunidad conversaremos sobre las mordidas como una conducta de búsqueda sensorial, en donde, el niño requiere del input sensorial que le brinda el morder, para regularse sensorialmente. En ocasiones cuando los niños están dejando el pecho, la mamadera o el chupete, suelen buscar estímulos similares y podemos observar que empiezan a llevarse objetos a la boca con mayor frecuencia o que muerden. También cuando un niño tiene una alimentación basada en alimentos muy procesados/licuados como papillas, sopas y/o jugos, en la cual prácticamente no requiere masticar y se les cohíbe de dicho acto el cual tiene un importante componente sensorial, siendo así, puede darse el hecho de que el niño requiera y busque experiencias sensoriales similares a la de la masticación.
Estos son tan solo algunos ejemplos de cuando el acto de morder a otros puede tener un trasfondo sensorial, y no en todos los casos ocurre por los motivos mencionados.
Si se determina que la conducta tiene su origen en la búsqueda de sensaciones orales, son distintas las estrategias que se puede implementar, pero fundamentalmente lo que se busca es que el niño reciba dicho input sensorial, pero canalizándolo de otra manera, es decir, que igualmente pueda tener esta experiencia sensorial pero que no requiera morder a los otros.
El uso de mordedores colgantes, la succión por medio de bombillas, cambio en las texturas y temperatura de los alimentos (brindar alimentos no tan procesados/licuados), juguetes mordedores que vibren o que a su vez tengan diversas texturas. Lo importante de cualquier recurso sensorial que se implemente es que cumpla y respete el perfil sensorial del niño, que sea de su agrado y fundamentalmente que sea recomendado, suministrado y dosificado por un especialista competente, que previamente haya realizado una evaluación para determinar el posible origen de la búsqueda sensorial.
Wendymar Marín – Terapeuta Ocupacional Jardín Infantil Vovó Beba.