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Interacción con el entorno en la primera infancia

La comunicación en nuestros niños y niñas empieza antes de nacer, al escuchar y reconocer la voz de la mamá y de las personas cercanas. 

Cuando ya llegan empiezan a recibir muchos estímulos visuales, táctiles y auditivos los cuales a medida que van desarrollando más habilidades motoras y cognitivas, logran ir descubriendo y buscando interactuar cada vez más con ellos. 

Es hermoso observar como con el tiempo comienzan a reaccionar frente a los estímulos y las personas buscando conectar con su mirada, buscar la fuente sonora, con una sonrisa, con un llanto, con un sobresalto y de tantas otras formas. 

Es importante que sus cercanos les hablen, se rían con ellos, les hagan chucherías, les muestren objetos de variados colores y texturas. Los expongan a diversos ambientes para que vayan experimentando y conociendo el mundo que los rodea. 

 

Cuando ya se acercan a los 6 meses, descubren que los sonidos que ellos mismos emiten tienen una respuesta y logran a través de sus emisiones expresar con más certeza sus emociones o sus necesidades. 

Van logrando emitir sonidos rudimentarios, sus primeras vocalizaciones y balbuceos. Los cuales se van depurando con el tiempo, logrando hacer sonidos más específicos y certeros. 

 

Antes del año aparecen las protoconversaciones, las cuales son momentos muy enriquecedores en donde parece como si estuvieran conversando en su idioma,  usando variadas entonaciones pero sin decir palabras, solo balbuceos inespecíficos. 

En esta etapa los podemos estimular para que vayan emitiendo más y más sonidos respondiendo a sus vocalizaciones, dando un espacio de intercambio de turnos, siguiendo la “conversación”. Siempre contándoles lo que hacen, lo que pasa en su entorno favoreciendo su vocabulario y comprensión de lo que le rodea. Idealmente respondiendo a sus requerimientos luego de una vocalización para así estimular a que lo hagan de la misma forma la próxima vez, dándoles a entender que así van a lograr lo que requieren. 

 

Alrededor del año de vida de nuestros niños y niñas aparecen las primeras palabras con significado concreto y específico. Probablemente esas palabras no sean las palabras reales si no que una aproximación, sin embargo usarán esa expresión siempre para referirse a esa persona o objeto. También es importante en esta etapa usar las onomatopeyas, estos son los sonidos de cosas o animales. Son importantes, ya que estos suelen tener los fonemas que se esperan para esta etapa de desarrollo. Otra forma de comunicación muy eficaz para desarrollar el lenguaje verbal son las señas y los gestos, estos  son muchas veces precursores del lenguaje hablado, nos facilitan a lograr interacciones que aún no logramos verbalmente a esta edad  y también para disminuir frustraciones de no poder darse a entender.

 

Estos hitos son muy importantes para desarrollar luego todo el lenguaje. 

Los invito a disfrutar y acompañar a nuestros niños y niñas en este lindo proceso de inicio de interacción con el mundo que lo rodea.

Camila Garrido – Fonoaudióloga Jardín Vovó Beba.